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Pablo Mora, miembro del Grupo de Trabajo de Dolor de SEFAC

Tribuna SEFAC: evolución del servicio de indicación

Es posible desarrollar un servicio de indicación enfocado en síntomas menores, correctamente protocolizado junto con sociedades médicas y registrar fácilmente los resultados

Según la definición de Foro de Atención Farmacéutica en Farmacia Comunitaria (FORO de AF-FC ) la indicación farmacéutica (IF) es: “El servicio profesional prestado ante la demanda de un paciente o usuario que llega a la farmacia sin saber qué medicamento debe adquirir y solicita al farmacéutico el remedio más adecuado para un problema de salud concreto”.

Por tanto, la IF es un servicio demandado habitualmente en la farmacia comunitaria en el que el farmacéutico, como agente sanitario, desarrolla un papel fundamental optimizando el uso de la medicación en procesos autolimitados, y para ello es necesario el desarrollo de un protocolo normalizado de trabajo, un equipamiento sencillo, consensuar criterios de derivación con profesionales médicos y guías farmacoterapéuticas compartidas, ya que éstas son herramientas muy útiles para el abordaje correcto de estas situaciones.

Durante los últimos años distintos organismos farmacéuticos han elaborado numerosas guías de indicación farmacéutica en colaboración con sociedades médicas para dotar de marco de seguridad clínica y científico este servicio altamente demandado por la sociedad.

En España se han publicado numerosos trabajos de investigación, estudiando el servicio de indicación farmacéutica, un ejemplo de ellos fue el programa I-VALOR, promovido por la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC). Este programa, realizado en 2015 con cinco problemas de salud y del que se acaba de publicar un artículo con la metodología en farmaceuticoscomunitarios.org, recogió más de 37.000 casos de indicación farmacéutica registrados por más de 1.000 farmacéuticos comunitarios de toda España. Recientemente se ha presentado también el programa INDICA+PRO, destinado a valorar el ahorro que supone para el Sistema Nacional de Salud la resolución de síntomas menores desde la farmacia comunitaria mediante el servicio de indicación farmacéutica. Este programa, que ahora da sus primeros pasos, está impulsado por la propia SEFAC con el Muy Ilustre Colegio Oficial de Farmacéuticos de Valencia, las universidades de Granada y Sidney, las sociedades médicas SEMERGEN y semFYC y distintas asociaciones de pacientes.

Esta clase de iniciativas demuestra que es posible desarrollar un servicio de IF enfocado en síntomas menores, correctamente protocolizado junto con sociedades médicas y registrar fácilmente los resultados. Quizás dentro de unos años podamos demostrar que este servicio puede representar un gran alivio para el sistema sanitario, descongestionando las consultas de atención primaria y no restando calidad en la atención de los pacientes.

El documento de consenso de Foro de Atención Farmacéutica (2008) estableció tanto el concepto como los objetivos y requisitos que debe cumplir este servicio y confirmó la capacidad que tiene el farmacéutico comunitario (FC) para desarrollar el servicio de IF, cubrir las necesidades del paciente y evitar la aparición de resultaos negativos de la medicación mediante la identificación y resolución de problemas relacionados con los medicamentos, siempre en un contexto de uso racional de los tratamientos y mediante la aplicación de criterios científicos y técnicos.

En la práctica clínica habitual, todo FC atiende diariamente a un número elevado de pacientes, muchos de ellos solicitan el servicio de IF, ya que necesitan de la intervención de un profesional sanitario especializado en el medicamento, no solo para conocer que tratamiento es el adecuado para sus síntomas, sino también para poder entender e interpretar dichos síntomas.

En ocasiones, para poder diferenciar entre síntomas menores y otros que obliguen a realizar la correspondiente derivación informada al médico es necesario que el FC, además de su formación académica, reciba una formación adicional n el uso de instrumentos y técnicas que le permitan completar la información que refiere el paciente sobre el motivo de consulta e intervenir correctamente, bien dispensando un tratamiento farmacológico que no precise prescripción médica, recomendando un tratamiento no farmacológico o medidas higiénico-dietéticas o derivando al médico de atención primaria.

Pasaré a citar algunos ejemplos en los que seguro más de algún farmacéutico se ha visto reflejado:

  • Paciente que acude a la farmacia ya que cree que tiene un tapón de cera y solicita unas gotas para poder eliminarlo. Todos pensamos en dispensar algún cerumenolítico después de realizar la batería de preguntas que se relatan en los protocolos. Aun así siempre hay lugar para la incertidumbre de si realmente era o no era un tapón de cera lo que refería el paciente. Un aparato tan simple como un otoscopio y la correcta instrucción en la exploración de CAE (conducto auditivo externo) podría despejarnos muchas dudas.
  • Paciente que acude con dolor de garganta solicitando algún remedio para paliar el dolor. Una simple exploración con un depresor y una linterna, junto con la formación básica en signos y síntomas de infección laríngea, puede hacer que el paciente no pierda su dinero y tiempo, y podría acelerar la derivación al médico si existen signos que lo justifiquen.
  • Paciente que solicita un jarabe para la tos y no sabe el origen de ésta. Un simple fonendoscopio puede desvelar la presencia de mucosidad o ruidos respiratorios que podrían orientarnos sobre el tratamiento que necesita o incluso si es necesario la derivación de urgencia acelerando el proceso de tratamiento y curación.

 

Estos son algunos de los ejemplos, pero seguro que habéis vivido muchos más en vuestras consultas diarias.

El farmacéutico comunitario debería poder debe dar un salto cualitativo, pasar a atender las consultas a la zona de atención personalizada (ZAP) y dotar estas zonas del material necesario para poder evaluar en algunos casos al paciente antes de realizar una indicación. La farmacia, en muchos casos, es la puerta de entrada al sistema sanitario y debe evolucionar en la atención que presta a sus pacientes. Una mejora en la evaluación de los pacientes puede reportar una mejora en la calidad del servicio de IF e incalculables beneficios al sistema sanitario y a ellos mismos.

El FC debe “saltar” la barrera del mostrador, pasar a la zona ZAP y empezar a perder el miedo a “explorar” a nuestros pacientes. Para ello debemos empezar con la formación clínica necesaria y su correspondiente aprendizaje en las técnicas de exploración pertinentes, protocolizar estas actuaciones y su posterior registro, ya que son  en algunas ocasiones indispensables para realizar un adecuado servicio de IF.